Sin instalaciones y desde cualquier navegador, accedemos a PartyCloud, un mezclador de música con más de veinte millones de canciones disponibles extraídas desde SoundCloud e  iWebDj Remix Player.

A golpe de ratón podemos ir manejando los controles y probar miles de posibilidades.

Si todavía no nos atrevemos a lanzarnos, con el modo “automix” el programa hace una demostración mezclando dos de las canciones elegidas de la lista, reproduciéndolas en los paneles superiores.

Vía: WHATSNEW.COM

Creado por Daniel Jones y Peter GregsonThe listening machine es un sistema automático que genera un intervalo continuo de música basado en un análisis de las publicaciones en Twitter.

Estas publicaciones se sacan de una muestra de un grupo de unos 500 británicos entre los que se encuentran distintas profesiones relacionadas con el arte, la educación, ciencia, tecnología o negocios.

El sistema analiza las publicaciones según su ritmo, el sentimiento de las palabras utilizadas y el tema a fin de acercarse al sentimiento de bienestar o malestar social.

Un sistema parecido es wefeelfine, creado por Jonathan Harris, cómo expresión dinámica de las emociones a lo largo del planeta. Aquí podéis ver un vídeo del año 2007 con su proyecto, ciertamente muy interesante.

 

Vía: WHAT´S NEW

Parece que la respuesta a esta pregunta es sí, si que puede. Un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga han creado “Iamus”, un ordenador programado para componer música clásica.

En el proyecto, dirigido por Francisco José Vico, Catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, se han utilizado técnicas de biomimética “mediante la aplicación al lenguaje computacional de la evolución darwiniana y la genética de los seres vivos”.

Del recopilatorio de obras de clásica contemporánea que se han diseñado, se seleccionarán diez que serán grabadas por intérpretes profesionales para terminar con la edición de un disco.

También podrá facilitar la composición musical a personas que no tengan conocimientos previos.

Entre las opiniones que ha suscitado está el dilema de “cómo puede una máquina expresar algo que no siente” o si es “quizás es el oyente el que conforma la emoción, en función de su cultura musical y estado de ánimo”.

 

Vía: ALT1040

Hablamos de Sing something, una nueva aplicación móvil de Karaoke que destaca por ser una competición amistosa entre tú y tus amigos. Demostrando quién es el que mejor conoce e interpreta una canción, Sing Something no te lo pone fácil ya que no tendrás la letra  para visualizarla al cantar, así que previamente te facilitan enlaces a Youtube para que recuerdes cómo sonaba la canción.

Otra de las aplicaciones más conocidas de Karaoke es Red karaoke , una red social en la que los usuarios pueden grabarse e intercambiar sus canciones. Inglés, francés, italiano, español, portugués o japonés son los idiomas en los que están disponibles las letras. Para smartphone o tablet y disponible en la App Store, ofrece más de 45.000 canciones y la posibilidad de compartirlas con el resto del planeta. Por ejemplo, los grandes éxitos de Dora Exploradora, como una de sus novedades.

 

 

 

 

Vía: WHAT’S NEW

 

¿Qué es un app-álbum?: música móvil y geolocalizable. Sus creadores, Bluebrain, un grupo musical compuesto por los hermanos Ryan (30 años) y Hays Holladay (28) que consiguen con esta tecnología integrar el paisaje con sonidos.

Bluebrain, grupo de indietrónica, ha sido pionero en la creación de una nueva forma de escuchar música. A través de una  aplicación informática para el iphone y usando su GPS, las melodías que suenan van cambiando según el lugar en el que se encuentre el usuario.

“No son discos al uso con canciones, son experiencias sonoras sin cortes, motivos instrumentales que se superponen y metamorfosean entre sí según caminas hacia un lado o hacia otro”, comenta Ryan, miembro del grupo y añade su hermano: “Se parecen a esos libros de Elige tu propia aventura pero en disco. Elegimos los lugares porque irradian fuerza, pero también porque los conocemos”

¿Y cómo lo hacen? “Nos hacemos con mapas inmensos y dibujamos círculos, señalando los límites de influencia de cada motivo musical, que componemos tras patear los lugares una y otra vez. Luego los grabamos en el móvil y vemos cómo se siente. Revisar, grabar, patear, así mil veces”.

Única experiencia para el oyente, que se convierte de pronto en cocreador de la pieza musical que escucha según camina.

 

Vía: ROLLING STONE.ES