Si has soñado alguna vez con ser parte de una orquesta, ahora es tu momento.

No hablamos de una orquesta cualquiera, sino de una planetaria: la Universal Orchestra. Google,  junto al Museo de Ciencia de Londres han colaborado para crear el proyecto bajo el marco de  ChromeWebLab.

¿Y en qué consiste?  Nada más y nada menos que en formar parte de una orquesta desde tu casa y tocar instrumentos reales del museo al unísono con otros cientos de personas alrededor del planeta. Varios robots instalados en el museo se encargan de convertir los toques musicales virtuales del usuario en algo tangible.

El vídeo a continuación os muestra las capacidades que tiene el invento:

¿Y cómo funciona?

Una vez que decidimos unirnos al experimento, debemos decidir si tocar “en vivo” en el Museo de Ciencia de Londres escogiendo “Play in Museum” o en una plataforma online creada para “practicar” antes de lanzarse al público.

Si eliges el Museo, entras a formar parte de una lista de espera para tocar en directo. Tu sonido se unirá al de otros usuarios y también al de los visitantes del centro que interactúan a la vez.

Con la opción “Play Online” utilizas un secuenciador al que vas añadiendo notas a canciones creadas por otros. Permite la opción además, de guardar  la sesión y saber qué instrumentos tocan otros usuarios y desde dónde. También se puede cambiar de instrumento si queda alguno libre.

Creación colectiva universal. Las posibilidades alcanzan grados insólitos al unirse la red y la tecnología robótica. Cientos de músicos mostrando sus mejores habilidades creativas a través de internet, interconectándose. ¿Qué nuevas oportunidades nos deparará el futuro en unos años?

Vía: NEOTEO

 

La música a través del espejo

26 septiembre, 2012

Imagínate un soporte que guarde tu música para siempre, por el resto de la eternidad.

¿Te acuerdas de los vinilos o los casettes? Incluso los CDs se te van borrando de la memoria desde que nacieron los MP3 y MP4. ¿Cuáles serán los nuevos soportes digitales?

Hitachi parece que ha creado uno de ellos:  láminas de cristal que almacenan los datos para siempre. Hechas de cuarzo, soportan temperaturas y condiciones extremas manteniendo intacta su estructura.

Kazuyoshi Torii, investigador de la compañía explica:

“El volumen de datos que se crean cada día está a punto de estallar, pero en términos de mantener estos para las generaciones posteriores, no ha mejorado desde los días en que las cosas se inscribían en las piedras. La posibilidad de perder información realmente puede haber aumentado. La vida de los medios digitales disponibles en la actualidad, caso de CDs o discos duros, se limita a unas pocas décadas o un siglo como máximo

Torii recuerda además el problema que tienen los usuarios para recuperar información digital grabada en antiguos soportes.

Los datos binarios de éstas láminas, almacenados mediante la creación de puntos (voxels) se pueden leer con un microscopio óptico. Después, sólo se necesita un equipo que pueda decodificar el sistema binario.

Con un chip resistente a productos químicos, altas temperaturas y al agua, tienen capacidad de almacenar en sus cuatro capas hasta 40 megabytes por pulgada cuadrada. Aunque por ahora no están disponibles en el mercado.

Dos centímetros cuadrados y dos milímetros de espesor. Igual en un futuro cercano sólo necesitaremos repetir una frase delante del cristal: “Espejo, espejito mágico ¿qué escucho hoy?”

 

Vía: ALTI040

Mohawked, el robot batería

11 septiembre, 2012

Este vídeo desde luego no puede dejarnos indiferentes: un robot tocando la batería. Se llama Mohawked y su padre es Frank Barnes.

Aunque no vamos a ponernos muy exigentes con el pobre bicho de metal, lo cierto es que decepciona, y es que parece que las cuatro patas estilo arácnido no le dan para mucho.

Con su cabeza llena de pinchos y gafas de sol al más puro estilo punk, trata de mostrarnos empatía siguiendo el ritmo con un sistema de aire comprimido. La creatividad sólo aparece al final del concierto, donde consigue variar algo el ritmo de la canción.

Frank Barnes, creador de éste particular músico, ofrece en su página web algunos portentos parecidos, como un robot bateador de béisbol:

Y al final, aplausos. Mohawked ha interpretado Blitzkrieg Bop de The Ramones con sus dos piernas, cuatro brazos y cabeza con sistema de aire comprimido.  Sólo le falta una  leve reverencia al público para ser más artista.

 

Vía: NOESFM

Parece que la respuesta a esta pregunta es sí, si que puede. Un grupo de investigadores de la Universidad de Málaga han creado “Iamus”, un ordenador programado para componer música clásica.

En el proyecto, dirigido por Francisco José Vico, Catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, se han utilizado técnicas de biomimética “mediante la aplicación al lenguaje computacional de la evolución darwiniana y la genética de los seres vivos”.

Del recopilatorio de obras de clásica contemporánea que se han diseñado, se seleccionarán diez que serán grabadas por intérpretes profesionales para terminar con la edición de un disco.

También podrá facilitar la composición musical a personas que no tengan conocimientos previos.

Entre las opiniones que ha suscitado está el dilema de “cómo puede una máquina expresar algo que no siente” o si es “quizás es el oyente el que conforma la emoción, en función de su cultura musical y estado de ánimo”.

 

Vía: ALT1040

¿Existe el gen musical?

5 junio, 2012

¿Es la música un producto cultural o fruto de la evolución?

Este es el interesante debate sobre el origen de la música que han mantenido los psicólogos Gary Marcus y Geoffrey Miller partiendo de que todas las culturas comparten universalmente la música y que desde hace 35.000 años ya se utilizaban instrumentos musicales.

Por un lado, los beneficios reproductivos de ser músico:

” Los músicos atraen más a las parejas sexuales que los no músicos. También se ve en otras especies: canciones de los insectos, ranas, pájaros, ballenas y gibones”

Por otro, nuestro funcionamiento cerebral:  las áreas que utiliza el cerebro para la música se superponen con otro tipo de habilidades:

“Se entiende que alguien dotado para la música tiene un cerebro en general bien estructurado”

Las conclusiones:  parece que no existe un gen musical concreto que explique esta habilidad en los seres humanos, pero sí la aparición de las habilidades musicales en los últimos 200.000 años, cuando el hombre se separó definitivamente del Neanderthal.

 

Vía: ALT1040